Ver películas se ha convertido a lo largo del presente siglo y del pasado en una de las principales actividades de ocio y de consumo cultural.
Las superproducciones
El cine independiente y el cine comercial viven de presupuestos muy desiguales. Sin embargo, directores, actores, productores y público están de acuerdo en que para hacer una buena película no es necesario invertir una gran cantidad de dinero. Las grandes producciones suelen llevar detrás un gran plan de marketing, que intenta asegurar la visita del espectador, aún así existen grandes batacazos de grandes producciones. Ver películas es una de los mayores pasatiempos sociales de hoy en día.
Las primeras superproducciones de cine se realizaron en los años cincuenta. Las grandes pantallas que empezaron debían llenarse de magníficas historias de aventuras y de amor. Los productores intentaban alejar a los espectadores de la pequeña pantalla, que en esos años gozaba de un éxito total con los telefilmes. Los argumentos grandiosos, los decorados espectaculares y las grandes estrellas coparon los cines. Posteriormente, en los años ochenta, se introdujeron los efectos especiales. Ver películas en las que aparecían seres monstruosos, rayos X, extraterrestres y superhéroes se convirtió en una de las preferencias de ocio. Actualmente, la fantasía épica se ha eregido como una de las referencias y los directores de cine crean mundos oníricos con inversiones económicas desorbitadas.
Calidad y dinero no están reñidos
En ocasiones, calidad y macroinversión se presentan como dos principios contradictorios. Sin embargo, muchas de las superproducciones de los últimos años, como El Señor de los Anillos, han arrasado tanto en taquilla como en los festivales de cine. Las películas históricas, principalmente de guerras recientes como las mundiales o las de Vietnam, también conllevan una gran gasto de dinero, aunque el éxito entre la audiencia está asegurado.
Las grandes producciones cinematográficas que han fracasado en taquilla también forman una larga lista. La inversión en publicidad o el alto caché de actores famosos no son garantía para conquistar al público, que muchas veces sigue demostrando su libertad para elegir cine de calidad y para castigar las malas historias.
Imagen de Alexander Vasilyev – Fotolia


4. October 2011
Cine, La pelicula